Inicia Sembrando Vida el ciclo agrícola con 427 mil Familias Campesinas

Por: Agencia y Redacción de Poder Pluralidad Política

Inicia Sembrando Vida el ciclo agrícola con 427 mil Familias Campesinas

Programas de Bienestar

Inicia Sembrando Vida el ciclo agrícola con 427 mil Familias Campesinas

-El programa opera en mil 105 municipios, 27 mil 414 localidades y 8 mil 786 núcleos agrarios en 24 estados del país

-El Gobierno de México fortalece una política pública que acompaña a las y los campesinos para sembrar, producir, organizarse y hacer de la tierra una base duradera de bienestar
 
Ciudad de México. La Secretaría de Bienestar, a través de la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, inicia el ciclo agrícola primavera–verano con una base social de 427 mil familias campesinas incorporadas al programa Sembrando Vida como parte de una estrategia nacional que fortalece la producción de alimentos desde las comunidades y consolida una ruta de autosuficiencia alimentaria para el campo mexicano.
 
Sembrando Vida opera actualmente en mil 105 municipios, 27 mil 414 localidades y 8 mil 786 núcleos agrarios de 26 estados del país, donde acompaña a las comunidades rurales, principalmente indígenas y afromexicanas, para que la tierra vuelva a ser fuente de alimento, trabajo, permanencia y bienestar. Tan sólo en 2026, 17 mil 139 nuevas sembradoras y sembradores se incorporaron al programa en Michoacán, Guerrero y Oaxaca, en territorios vinculados con Planes de Justicia y Desarrollo Integral. 
 
Hoy fortalecer a las y los campesinos es parte de una justicia histórica y de la reconstrucción de la capacidad alimentaria del país, para avanzar de la seguridad alimentaria, basada en importar alimentos, hacia la soberanía alimentaria, que significa producir en México lo que consumimos.
 
El Gobierno de México fortalece una política pública que acompaña a las y los campesinos para sembrar, producir, organizarse y hacer de la tierra una base duradera de bienestar, identidad y permanencia en su territorio.
 
El ciclo primavera–verano está asociado principalmente a la agricultura de temporal. Entre marzo y abril las familias campesinas realizan las labores de preparación de la tierra: limpieza del terreno, barbecho, rastreo y trazado de surcos, antes del inicio de las lluvias en la mayor parte del país. Estas actividades se realizan de manera manual o con arado y forman parte del inicio real del ciclo agrícola en las comunidades rurales. Paralelamente, se preparan bioinsumos, plántulas y semillas para que estén listas al inicio de la temporada de lluvias.
 
Antes de la siembra, las familias también seleccionan las semillas, generalmente semillas nativas o criollas que han sido conservadas por generaciones, escogiendo las mejores mazorcas o frutos del ciclo anterior por su tamaño, resistencia y adaptación al clima local. Este proceso permite mantener la diversidad genética, la adaptación a las condiciones locales y la continuidad de los cultivos tradicionales.
 
En los sistemas agroforestales de Sembrando Vida, durante este ciclo se siembran principalmente cultivos anuales como maíz, frijol, ajonjolí, avena, calabaza y cacahuate, entre otros. Al mismo tiempo, los sistemas productivos incluyen cultivos perennes como café, cacao, agave, nopal, limón, plátano, guanábana, durazno, piña y aguacate, además de especies forestales como cedro, caoba, pino y macuilis. Esta diversidad productiva permite que las parcelas produzcan alimentos, ingresos y árboles al mismo tiempo.
 
Algunos frutales florecen entre febrero y abril, como durazno, ciruela, manzana, pera y algunos cítricos, mientras que las primeras cosechas de ciertos cultivos pueden presentarse entre marzo y junio, como mango, papaya, piña, sandía, melón, chile, calabacita, pepino y diversas hortalizas de ciclo corto. De esta manera, el ciclo agrícola significa el inicio de un periodo productivo continuo en las parcelas campesinas.
 
Además de fortalecer la producción y los ingresos, Sembrando Vida ha permitido que muchas familias campesinas consuman alimentos más sanos, producidos en sus propias parcelas y libres de agroquímicos. La milpa, los huertos, los frutales y la producción agroecológica han mejorado la dieta familiar, el acceso a alimentos frescos y la diversidad alimentaria en las comunidades, lo que contribuye a la salud, la nutrición y el bienestar de las familias rurales.
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